Iniciativas desde la psicología para afrontar el bullying

Iniciativas desde la psicología para afrontar el bullying

“Juan Camilo, un estudiante de 5º de primaria le comentó a su mamá que no quería volver al colegio porque entre 3 a 4 veces por semana del último mes, un compañero de su salón de clase (el más popular y fuerte de todos) lo había “estado molestando”.

¿Qué es el Bullying?

“Juan Camilo, un estudiante de 5º de primaria le comentó a su mamá que no quería volver al colegio porque entre 3 a 4 veces por semana del último mes, un compañero de su salón de clase (el más popular y fuerte de todos) lo había “estado molestando”. Cuando su mamá le preguntó en concreto qué le hacía ese compañero, Juan Camilo respondió que se burlaba de su peinado diciéndole “papagallo”, le quitaba sus onces en el recreo, le hacía zancadilla para que se cayera y le botaba sus útiles al suelo cuando pasaba al lado de su pupitre en el salón de clase. Su madre preocupada fue a hablar con la profesora en el colegio”.

El caso de Juan Camilo le ocurre a muchos niños, se trata de bullying, un conjunto de acciones agresivas que tienen el propósito de causar daño a otro (intencional), se presentan de forma repetitiva (varias veces en corto tiempo) y ocurren entre niños, adolescentes y jóvenes de la misma edad o edades similares, los cuales tienen diferentes condiciones de poder de acuerdo a su fuerza física, popularidad o capacidad para controlar a otros.

Según la Encuesta Global de Salud Estudiantil basada en la Escuela (EGSE) realizada por la UNESCO (2019), casi uno de cada tres estudiantes ha enfrentado bullying en el último mes a nivel mundial. El 32% de los estudiantes de todas las regiones del mundo han recibido diferentes tipos de bullying por parte de sus compañeros en la escuela en uno o más días en el último mes.

Resulta importante tener claridad acerca de qué es el bullying. Por definición del psicólogo Noruego Ollews, quien lo describió por primera vez en 1973 y acuñó el término, no se presenta entre niños/adolescentes y adultos, por ejemplo entre un profesor y un estudiante. De tal modo, si llegan a darse agresiones repetitivas e intencionales por parte de un estudiante hacia un profesor se denomina comportamiento oposicionista, irreverente o desafiante, mientras que si ocurren agresiones repetitivas e intencionales por parte de un profesor hacia un estudiante, se presenta un abuso de autoridad, ya que los docentes al ser agentes educativos de niños, adolescentes y jóvenes cumplen un rol de autoridad.
 

¿Quiénes son los protagonistas del bullying?

Dentro del bullying se asumen distintos roles, el primero es el agresor, quien comete las diferentes acciones de bullying de manera intencional y repetitiva; el segundo es la víctima, quien recibe estas agresiones y el tercero es el observador, quien se percata del bullying del agresor hacia la víctima. Existen tres tipos de observadores, el pasivo quien contempla las agresiones sin hacer algo al respecto, el animador quien a apoya al agresor para que continúe haciendo bullying a la víctima, y el activo quien interviene de alguna forma para que se detenga la agresión.
 

¿Cuáles son los tipos de bullying?

Existen distintas maneras de hacer bullying a una persona, la primera es física que consiste en propinarle a la víctima pellizcos, golpes y empujones entre otros; la seguna es verbal en la que el agresor se burla, grita, critica o insulta a la víctima; la tercera es relacional que trata de excluir de grupos o inventar rumores de la víctima; la cuarta es indirecta en la que el agresor hace daño a escondidas a la víctima, quitándole y/o maltratando sus pertenencias, o introduciéndolas en los objetos personales de otros para acusarle de haberlas tomado. Finalmente, se encuentra el bullying cibernético o cyberbullying que consiste en agredir a otro mediante chats, llamadas o redes sociales.
 

¿Cuáles son las consecuencias del bullying? 

Entre las consecuencias que se han identificado para las víctimas del bullying se encuentran: baja autoestima, irritabilidad, estado de ánimo deprimido que en ocasiones, lleva a la pérdida del deseo de vivir, así como desconfianza hacia los demás, deseos de venganza, faltar a clases o abandonar el colegio para evitar ser agredido. Del mismo modo, el agresor, el observador pasivo y el observador animador pueden llegar a tener serias dificultades para ser empáticos y compasivos con otros al normalizar las agresiones que cometieron o permitieron hacia alguno/s de sus pares. También pueden llegar a sentir placer al causar dolor a otros o presenciarlo e incluso, aprender a solucionar problemas con las personas de manera violenta y poco efectiva.
 

¿Qué propone la psicología para afrontar el bullying?  

 Desde la psicología clínica existen técnicas como el entrenamiento de habilidades sociales, emocionales, de resolución de problemas y comunicación asertiva que funcionan para afrontar el bullying de manera eficaz, ya que favorecen aspectos personales y las relaciones con los demás del sujeto quien experimenta bullying. Para implementarlas se realiza un proceso de enseñanza-aprendizaje continuo entre el terapeuta y el paciente, lo cual le permite al paciente desarrollar o fortalecer las habilidades mencionadas.


De igual manera, se han identificado una serie de factores que mantienen los comportamientos de agresión en niños y adolescentes, las cuales generalmente inician y se aprenden en casa. Para ello la psicología clínica y educativa han propuesto estrategias de castigo no aversivo como: desaprobación social leve, tiempo fuera, coste de respuesta y sobre-corrección, las cuales contribuyen a disminuir la frecuencia de ocurrencia de conductas agresivas al interior del aula por parte de niños y adolescentes.


A partir del momento en que el psicólogo noruego Olweus (1973) acuñó el término de bullying y definió específicamente sus características, la psicología clínica y educativa a nivel mundial han desarrollado una serie de programas para identificar, manejar y prevenir el bullying. Algunos de ellos han evidenciado que las estrategias implementadas funcionan de la manera esperada y por tanto, se han aplicado en diferentes contextos educativos.
El mismo Olweus (2004) desarrolló un programa que consistía en la pro­moción de un ambiente positivo en la escuela, así como el establecimiento de límites claros frente a comportamientos (agresivos) que no son aceptados dentro del contexto escolar. Esto implicó plantear una serie de sanciones para los agresores del bullying, las cuales fueran consistentes, no castigadoras e involucraran procesos de reflexión y reparación.


Otro programa de intervención propuesto por González, Cabrera y Martínez (2014) radica en modificar los comportamientos de los padres o cuidadores de niños agresores del bullying, basandose en la idea de que si se modifica el contexto en el que los niños copian el modelo de agresividad, pueden disminuir sus comportamientos agresivos en la escuela. Asimismo, este programa pretende aumentar los comportamientos pro-sociales en el hogar tales como: empatía, solidaridad y altruismo, con el propósito de que también puedan manifestarse en la escuela por parte de los niños.


“Aprender sobre los diferentes programas e iniciativas que propone la psicología para afrontar el bullying es la forma más adecuada para poder manejarlo eficazmente y disminuir sus índices de incidencia y prevalencia”
 

Se tomó como referencia parte de la bibliografía empleada en el artículo científico sobre la implementación de un programa de detección e intervención del bullying con adolescentes de dos colegios de la ciudad de Bogotá., Universidad El Bosque, Bogotá, Colombia , desarrollado por Laura Valentina Cruz Anzola, Diana Carolina Daza Pulgarín, Angie Milena Hurtado Sanabria y Angie Vanessa González Téllez, egresadas y estudiantes de la Facultad de Psicología de la Universidad El Bosque, bajo la supervisión de la docente María Angelica Cujiño Medrano.
 


Referencias

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Cuevas, M. C., Hoyos, P. A., y Ortiz, Y. (2009). Prevalencia de intimidación en dos instituciones educativas del departamento del Valle del Cauca , 2009. Pensamiento Psicológico, 6(13), 153-172. 
Cuevas, M. C., Marmolejo, M. (2016). Observadores: un rol determinante en el acoso escolar. Pensamiento Psicológico, 14(1), 89-102. doi:10.11144/Javerianacali.PPSI14-1.orda
González, B. M., Cabrera, F. J. P., y Martínez, K. I. M. (2014). Prácticas de Crianza Positiva: Entrenamiento a padres para reducir Bullying. Acta de investigación psicológica, 4(3), 1794-1809.
Little, T.D., Henrich, C.C., Jones, S.M. y Hawley, P.H. (2003). Disentangling the <<whys>> from the <<whats>> of aggressive behaviour. International Journal of Behavioral Development.
Lugones Botell, M., y Ramírez Bermúdez, M. (2017). Bullying: aspectos históricos, culturales y sus consecuencias para la salud. Revista Cubana de Medicina General Integral, 33(1), 154-162. Recuperado de: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864- 21252017000100014
Martínez-Vilchis, R., Reynoso, T. M., y Rivera, J. P. (2017). Efectos de un programa de competencias emocionales en la prevención de cyberbullying en bachillerato. Pensamiento psicológico, 16(1), 33-44.
Olweus, D. (2004). The Olweus Bullying Prevention Programme: Design and implementation issues and a new national initiative in Norway. Bullying in schools: How successful can interventions be, 13-36.
Pérez, J. C., Astudillo, J., Varela, T., y Lecannelier, A. (2013). Evaluación de la efectividad del Programa Vínculos para la prevención e intervención del Bullying en Santiago de Chile. Psicologia Escolar e Educacional, 17(1), 163-172.
Tiñini Zelada, G., Valdez, H., & Rocsani, A. (2017). El Bullying y las estrategias de afrontamiento en adolescentes (Doctoral dissertation). Recuperado de: https://repositorio.umsa.bo/handle/123456789/14923
UNESCO. (2019). Behind the numbers: Ending school violence and bullying. Recuperado de https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000366483/PDF/366483eng.pdf.multi


Autores:

María Angélica Cujiño Medrano
Docente
Yuddy Camila González
Practicante
Natalia Botero Nuñez
Practicante

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